"Deben ser indeterministas, cuestionadores del orden existente; deben buscar explicaciones divergentes a las que se dan por aceptadas y ser críticos permanentes con lo que se tiene por cierto" Ávila Fuenmayor

viernes, 17 de septiembre de 2010

La respuesta ideal

"... aún dentro de esas diferencias, todos saben por igual una cosa: que el fútbol es juego donde todo depende de los jugadores y de lo que sale en medio de lo imprevisto."

Os dejo con un pequeño fragmento del libro de Panzeri "Fútbol, dinámica de lo impensado". Transcribo un fragmento en el que el autor nos propone cómo respondería el director técnico ideal (entrenador) a la entrevista de un reportero.

"-¿Cuáles serán los días de entrenamiento?"
"- Domingos, Lunes..."
"- No perdóneme, los domingos se juega."
"- Mire señor perdiodista, déjeme hablar porque uste sólo puede preguntar y oírme. Le he dicho domingos y está bien. Los entrenamientos los haremos los domingos y todos los demás días de la semana. Porque el mejor entrenamiento es jugar al fútbol. Vivir el fútbol. Hablar de fútbol. Así que por eso, yo le contesto bien: nos entrenaremos los siete días de la semana pero mucho más los domingos."
"- ¿Usará el 4-2-4 ó el 2-3-5?"
"- Usaré un jugador en el arco y diez en el campo.Y todos los esquemas numéricos que usted quiera nombrarme, porqué esté seguro que durante un partido, los jugadores pasarán por todos ellos, desde que saquen la pelota hasta que pasando por la defensiva vayan al ataque y del ataque de vuelta a la defensa. ¿Sabe de algún director técnico más completo que yo, que use todos los esquemas? ¡Ya ve que soy único!"

Sin duda éste fragmento es parte de, cómo nos comenta el autor, la entrevista al director técnico ideal.

Marco Tamarit

jueves, 16 de septiembre de 2010

La velocidad y el fútbol


“Normalmente el ganador es el más inteligente, el más hábil, no el que más corre. Acaso, sí, el más veloz para hacer que
corra la pelota, pero no el más veloz en una imagen atlética o pedestre”



Es habitual en el mundo del fútbol exponer que la cualidad física suprema es la fuerza y posteriormente la velocidad. La velocidad expresada por lo general en situaciones límite en las que hay que llegar al balón antes que el contrario en su disputa, o en relación a jugar corriendo con la pelota en los pies.

A mi entender la velocidad va relacionada de forma directa con el intelecto y marca la acción-reacción dentro del jugar. La velocidad no puede depender de su entrenamiento en sus tres manifestaciones de forma desintegrada y desfragmentada (gestual, reacción y desplazamiento) ni siquiera en un trabajo globalizado dónde se den las tres formas. Dicha cualidad física va estrechamente relacionada con la "concentración táctica". Citando a Carvalhal, C.(cit. por Tamarit, X. en 2007) podríamos ejemplificarlo de la siguiente forma:

“si queremos correr una distancia a máxima velocidad, lo haremos con una gran intensidad. Sin embargo, si queremos realizar esa misma distancia con una bandeja llena de copas, y si hiciésemos ese trayecto con la máxima velocidad posible sin que las copas se caigan, necesariamente esta segunda acción, a pesar de ser más lenta, tiene más intensidad porque exige más concentración”.

Aquí aparece de forma necesaria la capacidad perceptiva que nos conduce a la concentración. Queremos con esto llegar a que la velocidad de desplazamiento será importante en la medida que la velocidad “táctica” funcione a una máxima intensidad conducida por la “concentración táctica”. La velocidad es mucho más que un proceso externo en el que se observa un movimiento, es un aspecto que marca la intensidad a todos los niveles que engloba el fútbol

Por tanto la velocidad va unida a un proceso perceptivo de gran selección de estímulos y que gracias a la “concentración táctica” del individuo, la selección será la adecuada en un determinado momento de juego.

La velocidad cómo cualidad puede ser adquirida y trabajada en cualquier tipo de futbolista, no obstante, la velocidad como habilidad táctica nace dentro del jugador talentoso y es potenciada a través del entrenamiento. Dicho potencial unido a la concentración táctica del equipo dentro del complejo entramado de éste, nos lleva a jugar rápido, “jugando lento”, a jugar de forma inteligente y a descansar de las “velocidades” jugando al fútbol.

De aquí esa magnífica frase oída en muchos campos de fútbol:

“¡Qué corra el balón y no nosotros!”


Marco Tamarit.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Velocidad y fútbol


"... el juego veloz no lo hacen los jugadores para correr, sino los veloces y astutos para recibir la pelota y desprenderse rápida y precisamente de ella"

Estamos preparando una breve entrada sobre la relación que tiene la velocidad y el fútbol. Velocidad no cómo una cualidad añadida sino cómo parte del juego, en el que la cualidad convierte al fútbol en arte.


Marco Tamarit

sábado, 21 de agosto de 2010

Figura del entrenador y modelo de juego 2


“La concepción de un modelo de juego, deberá atender a la especificidad de las características de los jugadores del equipo, de forma que puedan exprimir natural y eficazmente sus propias capacidades. Uniendo y sincronizando todas estas capacidades, se establece la posibilidad del equipo para responder como un todo ante las diferentes situaciones de juego” Castelo, J.

Dejamos en la anterior entrada al entrenador como figura orientativa de forma general, siendo el creador de la propuesta del modelo de juego y el espectador de su puesta en práctica.

Siguiendo con la creación del modelo de juego, podemos decir que éste se construye no sólo debido a la plantilla sino en función de ésta y de las propias convicciones del entrenador. Podemos añadir entonces que el entrenador debe ser coherente con su forma de ver el juego de un equipo, teniendo en cuenta la posible evolución que puede surgir en el equipo debido a las características y capacidades de los jugadores.


El jugador figura como un ser dentro de un equipo en constante aprendizaje y evolución, lo que implica que el modelo de juego llevado a cabo en la propuesta del entrenador, deba tener un carácter adaptativo con el fin de “construir un jugador más autónomo y eficiente “(Catelo,J.).

Con la aplicación del modelo de juego, cada jugador sabe lo que el equipo necesita de él, y él sabe cómo satisfacer dicha necesidad. Además el jugador debe tener claro los “principios de acción colectiva” para con su trabajo contribuir al desarrollo del modelo de juego en sus diferentes situaciones (ataque, defensa y transiciones). Partiendo de su disponibilidad para llevar a cabo el modelo de juego del equipo basado en los “principios de acción colectiva”, habrá que tener en cuenta en todo momento el mencionado carácter adaptativo para así poder perfeccionar y evolucionar dicho modelo de juego.

Podríamos concluir que el modelo de juego es propuesto por el entrenador, pero fabricado por los jugadores en función de sus posibilidades ,“respeta el sentimiento de autorrealización” (Cano, O.).

“A medida que se vaya construyendo un modelo de juego, es necesario someterlo a interrogación sistemática, esto es, se va construyendo progresivamente, desconstruyendo y reconstruyendo”. (Castelo, J.).

Marco Tamarit

domingo, 15 de agosto de 2010

Figura del entrenador y modelo de juego

"Deben ser indeterministas, cuestionadores del orden existente; deben buscar explicaciones divergentes a las que se dan por aceptadas y ser críticos permanentes con lo que se tiene por cierto" Ávila Fuenmayor (2002 cit. por Cano, O. en 2009).

Para que un equipo posea una identidad clara se debe saber qué se quiere conseguir o a lo que se "aspira" y luego que se debe realizar o cumplir para llegar a dicha aspiración. Para todo ésto es imprescindible la creación de un modelo de juego por parte del entrenador del equipo.

Dicho modelo de juego debe ser cuestionado y replanteado por parte del entrenador siendo el modelo de juego el mero ejemplo práctico del Fútbol. Es decir, no llegando a ser nuestro modelo de juego algo predeterminado y marcado por pautas cerradas, sino abierto al cambio, y a lo imprevisible del jugar.

Nuestra creación del modelo de juego es la guía para nuestro equipo. Aún así esto no resta libertad e implica que cada jugador continúe creando, basándose en su propia experiencia, siendo un proceso basado en la interacción del jugador con su propio entorno, el juego (constructivismo).

Por tanto ante nuestra propuesta de modelo de juego no existe neutralidad ni rigidez, sólo influencia en la medida de lo necesario al futbolista. No debe el futbolista adaptarse a nuestra propuesta sino que somos nosotros los que debemos partir de las condiciones de los jugadores para que ellos puedan adaptar esa propuesta. Como nos dice Cano, O. en su libro El modelo de juego del F.C.Barcelona, "Los deportistas, mejoran su rendimiento jugando juntos y con el balón como vínculo predilecto, así que los técnicos deben "dejar ser" a los futbolistas, concediéndoles un tejido de transmisión de pareceres coincidentes".

Un ejemplo a todo esto podría llevarse en la selección española actual. ¿Podríamos pedir a un equipo con tal cúmulo de talento para el juego combinativo que jugasen a "empatar", o que jugasen con un sistema defensivo basado en determinados marcajes individuales y con la líneas escasamente adelantadas, o con un ataque basado en el juego directo desde el minuto 1 de partido? Pues si fuese así no se engarzaría el modelo de juego propuesto por parte del entrenador con el de los futbolistas que se encuentran en el terreno. Habría un claro desajuste ya que se pondría límites a lo que desean o saben hacer los jugadores, a lo que ya han construido y a lo que está asentado de manera natural.

Concluimos de momento dejando la figura del entrenador como base orientadora. Seguiremos dándole vueltas a esto en la próxima entrada.


Marco Tamarit

jueves, 12 de agosto de 2010

La figura del entrenador



"El entrenador es un elemento que debe regularizar las evidencias destacadas de la interretroacción entre sus pupilos, sin erigirse como un instructor de nivel superior, hecho que nos ubicaría como componente distorsionador del proceso lógico" (Cano, O. 2009).



Pronto subiré una entrada en relación a la figura del entrenador y su trabajo con respecto a los jugadores, siendo estos últimos los protagonistas del verdadero jugar.


Marco Tamarit

viernes, 6 de agosto de 2010

El fútbol es de pícaros


“El fútbol no es precisamente orden en el sentido académico de la expresión. Mucho más, es desorden. Mucho más que orden es picardía, siendo que es “arte del imprevisto” (Ortega cit. por Panzeri, D. en 1967.)

¿Cuántas veces hemos escuchado esas frases tan habituales en un banquillo o grada de cualquier campo de fútbol? Esas frases del estilo:

“El fútbol es para listos”

“Qué poca picardía tiene”


Éste tipo de frases son sólo un ejemplo de lo que se puede escuchar. Dichas expresiones pueden tener varias interpretaciones que pueden ir relacionadas entre otras con la infracción de las reglas o con la forma de jugar.

Si partimos de la base en la que consideramos al fútbol como un deporte imprevisible (cómo comentábamos en la entrada del 22 de Junio), a su vez incontrolable y en el que concurren multitud de parámetros, en los que podríamos incluir dentro de estos la picardía. Si citamos la acepción número 2 y 3 expuestas en el diccionario de la RAE nos encontraríamos lo siguiente:

“Bellaquería, astucia, o disimulo en decir algo”
“Travesura de muchachos, chasco, burla inocente”

Sin querer caer en el tópico del uso del diccionario para definir algo pero sí teniéndolo en cuenta podríamos leer entre líneas que estas dos acepciones esconden como dice Ortega, el “arte del imprevisto”, el engaño. Caminando más hacia el desglose de la palabra picardía y agregándole el verbo engañar podríamos decir que el fútbol en su esencia es el ENGAÑO.

Puede sonar raro pero sí, el engaño. El engaño a través de un regate, mediante un desmarque, realizando un tiro penal, y en todas las acciones que se dan durante una situación de juego. Esto nos lleva a un jugar en un clima de “engaño”, visto esto desde el punto de vista práctico, es decir, “dar a la mentira apariencia de verdad”.

Sin querer desmenuzar de forma semántica pero si entender el verdadero significado del término picardía llevado al fútbol, podemos darle al vocablo una valoración positiva, siendo necesario para la práctica del fútbol. Necesidad que camina junto a lo espontáneo y que engloba a la imprevisibilidad de las acciones.

En la entrada anterior (29 de Julio) ya hablábamos de la importancia del fútbol de calle. Este fútbol es el que nos puede llevar a desarrollar la picardía de forma natural sin llegar a connotaciones negativas, siempre dentro de un terreno de juego y con el fin de “engañar” al adversario.

El fútbol por lo general (con claras excepciones) de hoy en día gira en torno a la disciplina a las pautas marcadas y a la falta de espontaneidad. Con esto pecamos de conseguir una forma de juego y de entrenamiento estandarizada en el que se priva de libertad al futbolista, teniendo esto mayor repercusión en jóvenes futbolistas en procesos de formación.

Sólo queda la tarea de saber y entender que la picardía no se enseña, ésta sólo la enseña la libertad y espontaneidad del “fútbol de calle”. En el momento que la picardía se enseña es cuando rompemos la esencia del fútbol y la picardía se convierte en “acción baja, ruindad, vileza, engaño o maldad”. Por tanto dejemos que se juegue en la calle y traslademos ésto a nuestro entrenamiento.

Por tanto podemos decir que la picardía es parte fundamental de la esencia del fútbol, es necesaria.

Marco Tamarit